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Las 10 mejores calas y playas de Menorca

Actualizado: 30 dic 2020

Las joyas escondidas de la isla mejor conservada de las Islas Baleares


Tengo la suerte de conocer las cuatro islas Baleares. Todas ellas me parecen un paraíso, y albergan en su territorio playas de ensueño. Pero tras una segunda incursión en la isla de Menorca (la primera fue en invierno), y 15 días explorándola sin parar, puedo decir que me he enamorado, y que si tuviese que elegir una favorita, entre estas cuatro maravillas mediterráneas, elegiría sin duda Menorca.


Cala Macarella. Menorca. Playa paradisiaca. Agua turquesa.

Menorca es espectacular, y tiene el encanto de los lugares poco explotados, donde se protege la naturaleza y dónde no todo vale para atraer al turismo. Si te acercas a esta maravillosa isla, te va a costar encontrar mega construcciones hoteleras en la costa, litoral urbanizado, lugares fabricados por y para el turismo, o accesos fáciles a las playas... Menorca no es una isla cómoda de descubrir. Si quieres llegar a los mejores lugares vas a tener que andar, y mucho, pero te aseguro que el esfuerzo merecerá la pena. Mientras en las demás islas se lanzaron a construir una gran infraestructura para atraer al turismo extranjero, en Menorca cientos de personas luchaban en contra de los planes urbanísticos y se encadenaban a las excavadoras que pretendían hacer de su querida isla un parque de atracciones para guiris. Gracias al ímpetu de los menorquines, ahora los visitantes podemos disfrutar de una isla con esencia y rincones vírgenes, cuyo único inconveniente es la cantidad de gente que intenta descubrirla cada verano y que inevitablemente le quita una pizca de su infinito encanto.


Así que si estas pensando en visitar Menorca y quieres saber cuáles son las 15 playas y calas que no te puedes perder en la isla, atento, porque vas a encontrar una recopilación de calas vírgenes y con personalidad propia. Pero antes...unos pequeños consejos para poder disfrutarlas al máximo:


  • Mira el viento antes de decidir dónde ir, porque de ello va a depender que te encuentres una piscina cristalina o un mar removido con no muy buena visibilidad. Para ello te recomiendo la página windy.com. Es tan sencillo cómo ver de donde sopla el viento e irte a las playas de la parte contraria. Aunque si la predicción es de viento flojo no debes darle tanta importancia y podrás decidir donde ir sin preocuparte.

  • Lleva zapatillas. Para llegar a las mejores calas, como ya he dicho, hay que caminar, y algunos de estos caminos son bastante rocosos, por lo que no te vendrá nada mal llevar un buen calzado.

  • Lleva escarpines. Si bien hay algunas playas que son de arena y no te van a resultar imprescindibles, si te gusta hacer snorkel llegará un momento en el que querrás apoyarte en alguna roca o salir a explorar un poco. Llevarlos evitará sorpresas desagradables con erizos marinos u ortigas de mar.

  • Madruga. En verano las playas se llenan, y los accesos a las mismas cierran cuando no queda espacio en el parking, y no vuelven a abrir hasta que 20 coches salen. Eso significa que si llegas por la mañana a un parking que ya ha cerrado, probablemente no podrás entrar hasta las 6 de la tarde, cuando comienzan a irse algunos coches. Así que aunque en vacaciones cueste, hazlo, porque te aseguro que merecerá la pena.

  • Lleva agua de sobra. No hay nada peor que ir a pasar un día de playa y tener que ir racionando el agua porque has calculado mal. Lleva siempre de más, porque ten en cuenta, que la mayoría de lugares a los que vas a ir no tienen servicios, ni siquiera en el parking, por lo que la botella de agua más cercana puede estar a 45 minutos caminando y 20 minutos más en coche.


Y ahora sí, allá va la recopilación de las 10 mejores calas y playas de Menorca:


1. Cales Coves

Cales coves en kayak. Menorca.

Ésta es sin duda mi cala favorita de toda la isla. Yo digo mucho aquello de que los lugares no son solo lugares, sino también la energía que los habita. Pues Cales Coves está habitada por una energía muy mágica, de la que cualquiera con un poquito de sensibilidad se puede impregnar. Se trata de una pequeña bahía formada por dos playas flanqueadas por paredes de roca en las que hace miles de años los hombres talayóticos excavaron decenas de cuevas. Y no lo hacían para vivir en ellas, sino para enterrar allí a sus muertos. Sin embargo, décadas atrás los hippies vaciaron las cuevas y las ocuparon como viviendas, creando una amplia comunidad en el lugar. Pero hace unos años su utopía se desmoronó y el gobierno les desalojó, por tratarse de patrimonio histórico de la isla. Aún así, alguno queda, y la energía de aquellos años dorados de la libertad aún late en el lugar.


Sin duda, lo más recomendable es llegar allí realizando una excursión en kayak desde Cala en Porter, donde podrás alquilarlos desde una hora hasta el día completo. Si puedes, carga provisiones para pasar el día en el kayak y tómatelo con calma, porque pese a que solo hay media hora de remo desde una cala a la otra, vas a querer disfrutar del lugar, y también pararte en las diferentes cuevas que hay en el camino. Hay algunas espectaculares y sin duda merece la pena explorarlas y parar a hacer snorkel.


Si vas a hacer la excursión por la tarde te recomiendo que dejes para la vuelta la primera cueva que hay saliendo desde en Porter. La cueva tiene un agujero en la parte de abajo, que hace que con la luz de la tarde se vea un azul tan impresionante como el de la foto. La sensación que da es cómo si hubiese un tubo fluorescente escondido en la arena, pero no, aunque cueste creerlo se trata de un color completamente natural.


En Menorca es importante mirar el viento antes de decidir el lugar al que ir, pero en este caso es más importante si cabe, ya que remar con mala mar no es nada agradable, y además puedes perderte muchos de los encantos de las cuevas y de las aguas mansas de la bahía. Así que aprovecha un día que el viento no sople del sur para realizar la excursión. De hecho, lo ideal sería que soplase de norte para encontrarte un mar completamente en calma.



2. Cala Pilar

Esta Cala es una maravilla de color rojizo de la que nunca querrás salir. Para llegar a esta cala hay que madrugar especialmente, ya que el parking es minúsculo y suelen cerrarlo alrededor de las 9 de la mañana. Desde el parking a la cala hay unos 30-40 minutos de caminata, que discurre entre pinos primero para continuar por senderos de tierra roja, piedra y matorral. Casi llegando a la cala podéis encontrar a la derecha del camino, bajo una roca grande un pequeño manantial de agua con la imágen de una virgen. La playa es totalmente salvaje, y mucha gente suele practicar nudismo en ella. También es habitual que si llegas pronto aún pilles recogiendo a algunas de las personas que pasan allí la noche. Es una playa muy bien valorada para pernoctar por la gente que está haciendo la vuelta en kayak a la isla y también para los caminantes que hacen el Camí de Cavalls.


Si haces snorkel no pases por alto la zona arenosa que hay antes de llegar a la línea donde fondean los barcos ya que es un lugar dónde casi siempre puedes encontrar mantas raya. El fondo también es muy bonito por las rocas de la izquierda, y si te apetece nadar puedes llegar a otra cala cercana.


3. Cala Salairò y Cala Pregonda

Estas calas son otras maravillas norteñas de la isla. Para llegar a ellas hay que aparcar en el parking de Benimel·la, donde no suele haber problema de espacio. Desde allí hay que caminar unos 30 minutos hasta Salairò y unos 10 minutos más desde allí a Pregonda. El camino es precioso y en el recorrido se pasa por las playas de Benimel·la.


Si no sabes cual de las dos elegir, no puedo ayudarte, vale la pena quedarse en cualquiera de las dos. Además están muy cerquita y desde ambas se puede divisar la otra cala. Aunque la más famosa es Pregonda, ya que muchos la posicionan como la mejor cala de la isla, y puedo asegurar que tienen buenas razones para hacerlo. Se trata de una playa de arena gruesa y amarilla. Enfrente emergen rocas de formas imposibles que dan a ambas playas un aspecto singular, y que además crean un escenario perfecto para disfrutar del snorkel. Puedes llegar de una playa a otra también nadando. El tramo que las une es bastante fácil de sortear ya que hay muchos lugares donde poder hacer pie si te cansas.


4. Cala Macarelleta

Macarelleta es una de las calas más icónicas de la isla. De hecho, probablemente, antes de llegar a este post ya hayas visto alguna foto de esta cala y en tu mente se haya formado un contundente "¡yo tengo que ir ahí!". La verdad es que el lugar impresiona. Una gran pared de roca, una franja de arena blanca pequeñita y un mar azul turquesa de postal, hacen de esta cala una de las mejores de la isla. Eso sí, tiene un inconveniente, al ser tan pequeñita se llena, y probablemente en verano no podrás apreciar su belleza al 100%. Pese a ello, es parada obligatoria. Si no hay espacio puedes plantar el chiringuito en la pinada que hay detrás y mudarte a la arena en cuanto veas un sitio libre.


Al lado de Macarelleta está la cala Macarella, su hermana mayor, que también merece una visita. De julio a octubre al parking de Macarella (el lugar más cercano de acceso) está cerrado y solo se puede acceder a él con un bus que sale desde Ciudadela. Si no quieres coger el bus tendrás que aparcar en cala Galdana o en cala Turqueta y caminar los kilometros que te separan del paraíso. Desde Galdana se tarda aproximadamente 50 minutos y desde Turqueta unos 40.


Esta cala también fue el hogar de otra de las comunas hippies de la isla. Y de hecho, si tienes suerte puedes encontrar a uno de los hippies que habitaban la playa (El Mandri), allí, vendiendo cócteles. No los regala, pero sus mojitos son exquisitos, y tal como él dice, es el único que sigue preparando la Pomada (la bebida típica menorquina) según la receta original.


5. Cala Rafalet

Se trata de una cala poco conocida y poco concurrida, lo que sin duda ha hecho que subiese puntos en mi lista. Pero no es solo eso lo que cautiva de Rafalet. Simplemente, recorrer a pie el sendero que hay que tomar para alcanzarla ya merece sin duda la pena. Es una caminata corta de 15 minutos que discurre por un bosque, entre cuevas y un manto de hojas. La cala es básicamente un entrante de mar de color azul verdoso, perfecto para la práctica del snorkel y para realizar algún salto desde la roca.


Para llegar tienes que estar muy atento de no pasarte una abertura que hay en un muro a la derecha del camino. Cuando la veas, cuélate y entrarás en otro mundo.


6. Cala Roja

Esta cala se encuentra a la derecha de la famosa Playa de Cavallería. Aunque Cavallería es de arena y muy bonita, cala Roja le gana en encanto. La playa esta formada por rocas grandes de color rojo intenso que le dan un aspecto muy característico. Es un lugar muy típico para realizar los famosos baños de barro. Aunque la idea es muy tentadora, te recomiendo que no lo hagas. Tras darme el mío me explicaron el por qué. La acción del ser humano no suele ser buena sobre los ecosistemas, y este es uno más de esos ejemplos. Para realizar los baños de barro cogemos la arena de las paredes de la playa, lo que hace que el terreno se vaya erosionando, provocando desprendimientos y perdiendo un suelo que ya no se recupera. Si una persona lo hace, no pasa nada, el impacto es pequeño, pero el problema es que somos miles los que llegamos allí cada año con la idea de revolcarnos en arcilla.


Otro de los puntos fuertes de esta playa es su fondo marino. Para mi, uno de los mejores de la isla. Es precioso cómo la arena del fondo se mezcla con la roca y las praderas de posidonia. En mi opinión ese fondo es especialmente bonito con la luz de la tarde. Por la posición del sol, que se coloca justo enfrente en ese momento del día, la luz penetra en ese lugar de una forma muy especial. Además, si decides ir a esa hora podrás relajarte luego y ver un precioso atardecer desde la playa. En definitiva, ¡una maravilla!.


7. Cala Escorxada + Cala Fustam

Esta calita no suele estar muy concurrida por la caminata que hay que hacer hasta llegar. Se aparca el coche en la playa de Binigaus y después se anda una hora entre pinos y paisajes costeros de escándalo. La caminata bajo el sol puede hacerse dura, pero sin duda merece la pena animarse. Lo que te vas a encontrar puedes verlo bien en la foto, playita de arena blanca y aguas cristalinas perfectas para el snorkel.


Desde cala Escorxada puedes caminar 10 minutos más hasta alcanzar la cala Fustam, una cala muy pequeñita que a mi me encandiló gracias a la cueva que posee. Perfecta para relajarte y hacer fotos bonitas.


Si vas a pasar el día en estas calas, es una muy buena idea disfrutar de vuelta de la playa de Binigaus, que tiene varios rinconcitos con encanto. Como la vas a ir bordeando durante el camino de vuelta, puedes elegir tu spot favorito y quedarte a ver el atardecer.


8. Cala Mitjaneta

Cala Mitjaneta fue una de las sorpresas de la isla. No nos habían hablado demasiado de ella. Fuimos a la zona para andar el camino hacia cala Trebalúger, pero la joya del día fue sin duda esta pequeña cala de roca. No se puede decir que es una cala cómoda, ya que está formada por piedras y además no hay mucho espacio para colocarse. Aún así merece mucho la pena acercarse, bañarse en su agua cristalina y hacer snorkel un rato rodeando la costa. Su hermana mayor, cala Mitjana está a un tiro de piedra y puedes ir nadando hasta allí.

Los acantilados que pueden verse en frente, y a los que se accede desde cala Mitjana, son perfectos para soltar adrenalina realizando unos buenos saltos.


Para llegar a esta zona hay que aparcar en el parking de cala Mitjana y andar únicamente unos 15 minutos. Todo un lujo para los estándares menorquines.


9. Son Saura

En realidad no puede decirse que Son Saura sea una playa escondida en la que vayas a gozar de privacidad y a la que hay que hacer un gran esfuerzo por llegar, pero aún así no he podido evitar ponerla en mi lista. Es una playa perfecta para familias ya que sus aguas son poco profundas, lo que la hace ideal para ir con niños. Pero eso no significa que sea un paraíso para cualquier adulto. Recuerda mucho a la playa de Ses Illetes de Formentera debido al color del agua y de la arena. Es un remanso de paz donde ponerse a flotar y dejar que pasen las horas.


Algo muy curioso de esta playa, es que el color del agua y por tanto lo maravillosa que puede parecer varía considerablemente dependiendo de la hora del día y de la posición que tomes en la playa. Si es por la mañana, estas frente a sus aguas y no te parecen nada excepcional, camina y bordéala por las rocas que hay en el flanco izquierdo. Sin duda, cambiarás de opinión.


10. Es caló Blanc

Es caló Blanc es una calita de roca de muy fácil acceso. Se aparca en un parking pequeñito que hay en la parte de arriba. El entrante de mar que se ve en la foto es uno de sus mayores atractivos, y mirándolo se puede comprender fácilmente el por qué del nombre de la cala. No es un lugar cómodo donde pasar muchas horas, pero es perfecto para pasar un buen rato haciendo snorkel y saltando al mar desde las rocas. Buen lugar para nadar.


Mi consejo es que vayáis tras un par de días en los que haya soplado viento norte, y un día que no sople viento del sur. Es muy triste que ocurra y tener que pensar en ello, pero este consejo te salvará de que tu día de playa se arruine por tener que estar nadando entre plásticos.


Espero que te haya gustado el post, y que te ayude a disfrutar al máximo de esa isla tan mágica que es Menorca. Puedes dejar un comentario o compartir si crees que puede ser información útil para alguien. Y por supuesto, si tienes cualquier duda no dudes en escribirme por redes o en el mail de contacto que tienes más abajo.


¡Nos vemos por el mundo!






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